Los ‘tiempos modernos’ llegaron hace años, probablemente por 1936, con Charles Chaplin. Sin embargo, los tabúes, los moralistas, las represiones, el freno a la libertad de expresión y géneros siguen sin pasar desapercibidos por los prejuicios sociales.
El pasado 31 de agosto, Carlos Reinoso reaparecía en la escena del futbol mexicano como técnico de un club en Primera División, el Querétaro FC. A su llegada, y luego de que en la jornada seis del Torneo Apertura 2009 el defensa Luis Daniel Cano utilizará un par de tacos rosas, el técnico de Gallos Blancos pareció indignarse.
Un color devino en advertencia dentro de las filas queretanas: ningún jugador podría utilizar este color en la vestimenta del equipo durante un partido de futbol. Reinoso admitía su gusto por las camisas rosas, pero no por un par de zapatos de futbol dentro de un partido. Algunos comentaristas también hicieron eco de un hecho meramente anecdótico.
Pero la ideología del ídolo americanista ahí estaba, con su temple de macho mexicano pese a ser chileno de nacimiento. ¿Le habrá dado un retortijón ahora que en la jornada 11 se jugara con un balón rosa (el Voit Fiero Rosa), como símbolo de la lucha contra el cáncer de mama?

Los jugadores, coaches y staff de la NFL, juego rudo y disciplinado, ¿redujeron su hombría, su tono agresivo por utilizar, durante un fin se semana, guantes, zapatillas y gorras con tonos rosas, además de un moño del mismo tono en los cascos por el mismo motivo que en México, luchar contra el cáncer de mamá?
¿Esta lucha de concientización social debería erradicarse, pues crea confusiones entre los sectores más jóvenes? Si bien los colores contienen una poderosa carga significativa de acuerdo al uso y contexto que se les da, Carlos Reinoso se encuentra en ‘fuera de lugar’ evidente al otorgar juicios cuando ni como entrenador se le puede tomar en serio.
Mientras, un tema serio, como la prevención del cáncer de mama, del que se le ha relacionado el rosa, sigue vigente y con el visto bueno de la sociedad.


